Lo que hizo Ildemaro Vargas es una de esas gestas que quedan grabadas en la historia del béisbol venezolano y de la LVBP.
Esta hazaña es especialmente significativa por varias razones:
1. El Récord para un Venezolano
Con esos 27 juegos, "El de Caripito" superó la marca histórica para un jugador criollo en nuestra liga, que pertenecía al legendario Teolindo Acosta, quien ligó 26 juegos seguidos en la temporada 1958-1959.
2. Se quedó a un paso de la cima absoluta
Ildemaro estuvo a nada de alcanzar el récord absoluto de la LVBP, que sigue en manos del estadounidense Adrian Garrett, quien logró 28 juegos seguidos con los Leones del Caracas en la zafra 1976-1977.
3. Consistencia pura
Mantener una racha de casi un mes dando al menos un imparable cada noche requiere no solo habilidad, sino una concentración mental de hierro. Durante esos 27 juegos, Vargas no solo "chocaba" la bola; fue el motor ofensivo del equipo, demostrando por qué es uno de los líderes indiscutibles en el lineup de los pájaros rojos.
Un dato adicional
Lo curioso es que, además de su capacidad para poner la bola en juego, esa temporada fue una de las mejores en cuanto a poder para él, demostrando que su evolución como bateador lo ha convertido en uno de los jugadores más completos que han pasado por la organización de Lara en los últimos años.
Es el tipo de registros que, al igual que los 400 hits de por vida o los lideratos de bateo, separan a los buenos jugadores de los que terminan siendo figuras históricas del equipo.